jueves, 19 de septiembre de 2013

Tarta Arco Iris


Aquí sigo, cumpliendo con lo dicho, la segunda receta del día, aunque me parece que al ser tan tarde me va a pillar el inicio del día siguiente.


Esto fue una petición especial de una compañera. Era su cumpleaños y coincidíamos en el turno. "Trabajamos juntas la noche de mi cumple, ¿ibas a traer algo esa noche?" La pregunta es porque no es raro que prepare alguna cosa para los compis cuando estoy de noche. ¿Quieres que te haga una tarta? ¿De qué te apetece? Y me sorprendió la respuesta porque quería cualquier cosa menos chocolate, y sobre todo, si tenía que llevar chocolate que no fuera del negro. 

¡Que estupenda oportunidad para hacer esta tarta!

 



 

Parece que lleva detrás un tremendo trabajo de horas pero realmente no es tan complicada. Quizás lo más entretenido son los adornos de fondant, pero podemos sustituirlos por fideos o confeti de colores comestibles y quedará igual de estupenda. 

Esta vez recurrí al maravilloso libro de Alma Obregón "Objetivo Tarta Perfecta", del que ya he hecho algunas de las recetas y del que, puedo asegurarles, que acabaré haciendolas todas, porque es un libro genial.

Para hacer esta tarta vamos a necesitar para los bizcochos:

250 ml de aceite (yo uso aceite vegetal)
250 grs. de azúcar
250 grs. de harina simple de trigo
2 y 1/2 cucharaditas de levadura en polvo
5 huevos medianos
1 y 1/2 cucharaditas de esencia de vainilla
Colorantes rojo, naranja, amarillo, verde y violeta (pueden combinarse los colores que más nos gusten aunque no sean exactamente los del arco iris)

Y para preparar la crema:

1/2 bote de crema de marshmalllows
300 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
300 grs. de azúcar glas
Colorante azul (yo lo añadí porque preferí poner la crema de color similar al cielo)

Ponemos a precalentar el horno a 180º y preparamos los  moldes que vayamos a usar. Si son metálicos los engrasaremos previamente con mantequilla o aceite y los espolvorearemos con harina. Yo en este caso los utilicé de silicona de 15 cm. de diámetro.

Ponemos en un bol el aceite, el azúcar y los huevos y los batimos bien con la batidora de varillas.

Le añadimos la harina tamizada junto con la levadura y seguimos batiendo hasta que la mezcla sea homogénea. Por último le incorporamos la vainilla y mezclamos bien.

Repartimos la mezcla en cinco partes iguales, pesándolo si fuera necesario. Yo utilicé 5 tazones del mismo tamaño, llenándolos hasta la misma capacidad. Luego añadimos el colorante elegido a cada parte de masa mezclando hasta que el color sea homogéneo.

Vertemos la mezcla en los moldes y horneamos a 180º durante unos 20 minutos. Yo tengo tres moldes, por lo tuve que hornear de dos veces.  

Dejamos entibiar los bizcochos antes de desmoldarlos y los dejamos enfriar completamente encima de una rejilla.



 


Mientras preparamos la crema.

Para esto lo primero es tamizar bien el azúcar y batirla con la mantequilla hasta que blanquee.

Luego le añadimos la crema de marshmallows y seguimos batiendo un poco más. ¿Qué es esto? Pues una crema con un riquísimo y "peligroso" sabor a nubes. Les dejo una foto para que lo vean.



 

Por último le añadimos el colorante, si se quiere, y reservamos en la nevera.

Una vez frios los bizcocho montamos la tarta poniendo un poco de crema entre las capas de bizcocho. Luego cubrimos el conjunto con una fina capa de crema y dejamos una media hora en la nevera. Esto nos ayudará a obtener un mejor acabado.

Sacamos de la nevera y cubrimos completamente y de manera uniforme la tarta, adornando como más nos guste.

Yo le hice unos adornos con fondant del mismo color que los bizcochos pero, como ya les dije, puede ser con cualquier cosa, lo que nos guste.

Y si el exterior es bonito, no vean la sorpresa que se llevaron mis compañeros cuando la partimos. 






¿Qué les parece el corte? 






A mi compañera le encantó y pudimos pasar un buen rato a pesar de tener que estar trabajando.


Espero que se animen y si lo hacen me cuenten qué celebraron con ella.





miércoles, 18 de septiembre de 2013

Corona de orejones y naranja



Pero bueno, ¿qué forma de llevar un blog es esta? ¡Desde el día cinco sin una nueva publicación! Me merezco una reprimenda. Hay que espabilar, así que, tras pedir disculpas y como castigo hoy voy a poner dos recetas en vez de una y voy a comprometerme a publicar, como mínimo, una entrada cada semana.

La primera será una estupenda corona de orejones, o lo que es lo mismo, de albaricoques secos. A mi me gustan mucho, sobre todo porque tienen un toque ácido a pesar de su gusto dulzón, pero he de reconocer que a mi estómago no le gustan tanto y se me queja cuando me paso con ellos.

Pues bueno, comiéndomelos así, ni una sola protesta. 

Es un bizcocho delicioso, con una textura increible, y . . . ¡tan fácil de preparar!

Esta es mi versión de una receta que ví en un libro de pasteles de Anne Wilson. Para mí, la mejor colección de recetas, tanto de dulce como de salado. Todo lo que haces sale bien y las recetas son muy sencillas. Recomendable cien por cien.
 
Para hacer este bizcocho vamos a necesitar:

3/4 de taza de orejones cortados en trocitos (la medida de mi taza es de 250 ml.)
125 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
3/4 tazas de azúcar 
2 huevos medianos
1 y 1/2 taza de harina simple de trigo
1/3 de taza de leche
2 cucharaditas de levadura en polvo
El zumo y la ralladura de una naranja.

Lo primero que vamos a hacer, como siempre, poner a precalentar el horno a 180º y preparar el molde que vayamos a usar. Yo lo hice en uno de silicona, pero si el que tú vas a usar es metálico habrá que untarlo previamente con aceite o mantequilla y espolvorearlo de harina para evitar que se pegue.

Ponemos en un caldero los orejones cortados en trozos pequeños y los cubrimos con agua. Los ponemos al fuego hasta que hiervan y los dejamos en remojo en ese agua durante unos 20 minutos (es para rehidratarlos).

Mientras, preparamos la masa.

Ponemos todos demás ingredientes en un bol y los batimos (yo lo hago con la batidora de varillas eléctrica).

Escurrimos los orejones y se los añadimos a la masa mezclándolos bien.

Volcamos la mezcla en el molde que hemos preparados y horneamos durante unos 45 minutos aproximadamente, a 180º de temperatura (hay que recordar que cada horno es diferente y puede que tarde un poco más o un poco menos. Mejor comprobar a partir de los 40 minutos pinchando en el centro).

Dejar entibiar antes de desmoldarlo y luego dejar que se enfríe del todo.

Este es el aspecto que tiene recien salido del molde.





Sólo así ya esta delicioso, pero a mi me apeteció cubrirlo con un glaseado de naranja preparado con una taza de azúcar glas tamizada y mezclada con el zumo de media naranja (unas tres cucharadas aproximadamente), que le da un aspecto más brillante.

Se aprecia la diferencia ¿no creen?





O también podemos, simplemente, espolvorearlo de azúcar glas.

Bueno, espero que con esto ya me hayan perdonado la tardanza y me voy a escribir la otra entrada.

¡Que aprovechen!



jueves, 5 de septiembre de 2013

Cupcakes de chocolate con crema de pistachos



Ha llegado nuevamente septiembre y parece como si las cosas volvieran a su rutina habitual. 

Son muchas las personas que vuelven de sus vacaciones. ¡Vacaciones! ¡Qué suerte que aún me queden dos semanitas de descanso pendientes para octubre!

Los que ya han vuelto ¿qué hicieron en su tiempo libre? ¿Se fueron de viaje, disfrutaron de la playa o del campo, aprovecharon para ponerse al día en cosas atrasadas o simplemente se quedaron en casa descansando?

Sea como sea, lo importante es que hayan sido, y sean, felices.

A propósito de esto, hace unos días me llegaba a través del facebook una foto en la que se describía, de una manera un tanto gráfica, cual era el ritual de la felicidad y proponía que: 
  • había que levanterse temprano
  • visualizar el día que tenías por delante
  • quererse mucho
  • comer de manera sana y variada
  • perseguir nuestros sueños
  • sonreir
  • rodearte de tus seres queridos
  • regalarte tiempo
  • crear hábitos saludables
  • escuchar la música que nos gusta
  • creer en uno mismo
  • aprender algo nuevo cada día
  • dar, recibir y agradecer
  • hacer lo que amas y amar lo que haces
  • y celebrar los logros, por pequeños que sean.

Algunas de estas cosas nos resultarán más fáciles de hacer que otras, pero todo es ponerse. Por algo se empieza.

Y yo no sé si será muy sano o no, pero a quien he hecho feliz hace unos días ha sido a mi hija cuando le he preparado estas riquísimas cupcakes.


Los pistachos es que le encantan y la semana pasada le vino, que ni pintado, acompañarme a Mundo Fondant a comprar unas cosillas. La cajera tenía que devolverme y se había quedado sin cambio. "Te tengo que dejar a deber dos euros o puedes llevarte algo por ese precio -me dice-. ¿Quieres un bote de esencia? No me dio tiempo ni a pensármelo. "Mamá, llévate la de pistacho, porfa".  

Y nos lo llevamos. Aquí está el resultado. ¡Buenísimas!
 





Para poder  preparar las cupcakes vamos a necesitar estos ingredientes:

100 ml de aceite (yo uso de girasol)
180 grs. de azúcar
3 huevos medianos
3 cucharadas colmadas de cacao sin azúcar (suelo usar de la marca Valor)
180 grs. de harina simple de trigo
1 y 1/2 cucharadita de levadura en polvo
120 ml. de nata en brick

Y con estos prepararemos la crema:

200 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
400 grs. de azúcar glas tamizada
1 cucharadita de esencia de pistacho
Unas gotas de colorante

Vamos precalentando el horno a 180º y preparamos el molde poniéndole las cápsulas.

Mezclamos en un bol el aceite con el azúcar y le añadimos los huevos, uno a uno, batiendo cada vez.

Tamizamos el cacao, la harina y la levadura y se lo añadimos a la mezcla anterior batiendo hasta que se incorporen totalmente.

Por último le ponemos la nata y batimos bien.

Repartimos la mezcla en las cápsulas sin llenar más de 2/3 de su capacidad y horneamos durante 25 minutos a 180º.

Dejamos que reposen unos 5 minutos en el molde antes de ponerlos a enfriar sobre una rejilla.

Mientras preparamos la crema (o buttercream).

Ponemos la mantequilla en un bol y la batimos levemente. Le vamos añadiendo cucharadas de azúcar glas mientas batimos con la batidora de varillas hasta incorporarla toda y ver que la crema se aclara. En este momento añadimos la esencia y unas gotas de colorante y seguimos batiendo.

Yo la suelo dejar como una hora en la nevera para que tenga la consistencia adecuada antes de pasarla a la manga. Y es que, con este calor, hay días en que se resiste.

Cuando las cupcakes hayan enfriado totalmente las adornamos como más nos guste. Podemos, incluso, espolvorearlos con pistachos picaditos muy pequeños.





A veces la felicidad está en poder ser capaces de compartir estas pequeñas cosas.

Y a tí, ¿qué te ha hecho feliz hoy?