jueves, 5 de septiembre de 2013

Cupcakes de chocolate con crema de pistachos



Ha llegado nuevamente septiembre y parece como si las cosas volvieran a su rutina habitual. 

Son muchas las personas que vuelven de sus vacaciones. ¡Vacaciones! ¡Qué suerte que aún me queden dos semanitas de descanso pendientes para octubre!

Los que ya han vuelto ¿qué hicieron en su tiempo libre? ¿Se fueron de viaje, disfrutaron de la playa o del campo, aprovecharon para ponerse al día en cosas atrasadas o simplemente se quedaron en casa descansando?

Sea como sea, lo importante es que hayan sido, y sean, felices.

A propósito de esto, hace unos días me llegaba a través del facebook una foto en la que se describía, de una manera un tanto gráfica, cual era el ritual de la felicidad y proponía que: 
  • había que levanterse temprano
  • visualizar el día que tenías por delante
  • quererse mucho
  • comer de manera sana y variada
  • perseguir nuestros sueños
  • sonreir
  • rodearte de tus seres queridos
  • regalarte tiempo
  • crear hábitos saludables
  • escuchar la música que nos gusta
  • creer en uno mismo
  • aprender algo nuevo cada día
  • dar, recibir y agradecer
  • hacer lo que amas y amar lo que haces
  • y celebrar los logros, por pequeños que sean.

Algunas de estas cosas nos resultarán más fáciles de hacer que otras, pero todo es ponerse. Por algo se empieza.

Y yo no sé si será muy sano o no, pero a quien he hecho feliz hace unos días ha sido a mi hija cuando le he preparado estas riquísimas cupcakes.


Los pistachos es que le encantan y la semana pasada le vino, que ni pintado, acompañarme a Mundo Fondant a comprar unas cosillas. La cajera tenía que devolverme y se había quedado sin cambio. "Te tengo que dejar a deber dos euros o puedes llevarte algo por ese precio -me dice-. ¿Quieres un bote de esencia? No me dio tiempo ni a pensármelo. "Mamá, llévate la de pistacho, porfa".  

Y nos lo llevamos. Aquí está el resultado. ¡Buenísimas!
 





Para poder  preparar las cupcakes vamos a necesitar estos ingredientes:

100 ml de aceite (yo uso de girasol)
180 grs. de azúcar
3 huevos medianos
3 cucharadas colmadas de cacao sin azúcar (suelo usar de la marca Valor)
180 grs. de harina simple de trigo
1 y 1/2 cucharadita de levadura en polvo
120 ml. de nata en brick

Y con estos prepararemos la crema:

200 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
400 grs. de azúcar glas tamizada
1 cucharadita de esencia de pistacho
Unas gotas de colorante

Vamos precalentando el horno a 180º y preparamos el molde poniéndole las cápsulas.

Mezclamos en un bol el aceite con el azúcar y le añadimos los huevos, uno a uno, batiendo cada vez.

Tamizamos el cacao, la harina y la levadura y se lo añadimos a la mezcla anterior batiendo hasta que se incorporen totalmente.

Por último le ponemos la nata y batimos bien.

Repartimos la mezcla en las cápsulas sin llenar más de 2/3 de su capacidad y horneamos durante 25 minutos a 180º.

Dejamos que reposen unos 5 minutos en el molde antes de ponerlos a enfriar sobre una rejilla.

Mientras preparamos la crema (o buttercream).

Ponemos la mantequilla en un bol y la batimos levemente. Le vamos añadiendo cucharadas de azúcar glas mientas batimos con la batidora de varillas hasta incorporarla toda y ver que la crema se aclara. En este momento añadimos la esencia y unas gotas de colorante y seguimos batiendo.

Yo la suelo dejar como una hora en la nevera para que tenga la consistencia adecuada antes de pasarla a la manga. Y es que, con este calor, hay días en que se resiste.

Cuando las cupcakes hayan enfriado totalmente las adornamos como más nos guste. Podemos, incluso, espolvorearlos con pistachos picaditos muy pequeños.





A veces la felicidad está en poder ser capaces de compartir estas pequeñas cosas.

Y a tí, ¿qué te ha hecho feliz hoy?