miércoles, 30 de octubre de 2013

Corona de chocolate



Buffffff!!!! Menudo regreso de vacaciones he tenido. Creo que no ha habido día en que no haya estado en el hospital, o por trabajo, o por curso, o por las dos cosas a la vez. El caso es que voy a necesitar unas nuevas vacaciones, ¿no podría repetir? jejejejeje.
 
 
Pero siempre hay un ratito para meternos en la cocina.
 
Esta receta la he hecho muchíiiiiiisimas veces, y eso que el chocolate no es realmente mi pasión. Bueno, no es la mía, pero sí la de los míos. Tanto en casa como en el trabajo.
 
Cuando nos organizamos alguna cena y pregunto ¿qué traigo?, muchas de las veces la respuesta es "queque de chocolate", sobre todo los que ya lo han probado.
 
Si es que se come prácticamente solo.
 
Tiene una textura muy esponjosa pero nada seca. Y ya cubierto con una ganaché de chocolate es que es  ¡¡¡IRRESISTIBLE!!!


Además, para rizar el rizo, si las recetas que les propongo normalmente son fáciles, esta es que es de principiante, pero con resultado de chef. ¿Qué no se lo creen? Pues como dicen en el circo "pasen y vean"

Para preparar el bizcocho vamos a necesitar:

1 taza de azúcar normal (la taza que yo uso es de 200 ml)
1 y 3/4 de taza de harina simple de trigo
1 sobre de levadura en polvo
1 cucharadita de bicarbonato
2/3 de taza de cacao en polvo (yo uso Valor sin azúcar)
2 huevos medianos
1/4 taza de aceite vegetal
2/3 de taza de agua
3/4 tazas de leche

Y para la cobertura o ganaché:

200 grs. de chocolate negro
2/3 de taza de nata
30 grs. de mantequilla sin sal.

Ponemos nuestro horno a precalentar a 180º y preparamos el molde que más nos guste. Si no es de silicona (¡ay, pero qué prácticos me resultan!), lo engrasamos y espolvoreamos de harina.

Ponemos todos los ingredientes del bizcocho en un bol y batimos hasta que se hayan mezclado bien.

Lo vertemos en el molde y lo horneamos unos 40-45 minutos.






Cuando lo saquemos del horno lo dejamos entibiar antes de desmoldarlo y pasarlo a una rejilla para esperar a que acabe de enfriarse.
 
 
 
 
Podríamos empezar ya a trocearlo, si es que no podemos reprimir el impulso, pero vale la pena esperar y bañarlo con la ganaché.
 
Para prepararla, ponemos en un caldero el chocolate troceado, la nata y la mantequilla y lo calentamos a temperatura suave, revolviendo continuamente,  hasta que el chocolate se haya fundido. Yo lo suelo retirar de la cocina un poco antes y sigo revolviendo hasta que veo que ya no quedan trocitos.
 
 
Cuando el bizcocho está ya frío lo cubrimos y, si queremos, lo adornamos.
 
Hoy le he puesto fideos de chocolate y quedó así
 
 
 


Pero como más me gusta es acabado con crocanti de almendras



 
La pena es que no me quedaba.

De cualquier forma está para chuparse los dedos... mmm...






viernes, 18 de octubre de 2013

Corona especiada de calabaza



Ya estamos en otoño y parece que se va notando. Algunos días se levantan más frequitos que otros, aunque por estas tierras ya se sabe, esos días son los menos.

En cualquier caso sí que se nota en el supermercado y en las fruterías. Empiezan a escasear, o ya no se ven, frutas como las ciruelas, sandías, mangos... Bueno, en algunos sitios sí que los encuentras pero a unos precios increibles o bastante flojos de sabor, al menos para mi gusto.

Va llegando la hora de preparar dulces con ingredientes como el que les traigo hoy.

Cuando lo acabé no pensaba que iba a tener tanto éxito y es que no duró ni veinticuatro horas, qué digo, ni doce.





Este es el aspecto recién salidito del horno. Ni sé como no se me empañó el objetivo del movil al sacar la foto, porque aún echaba humo.


Yo no sabía que la calabaza podía dar tanto juego en la repostería y ya tengo unas cuantas recetas guardadas para ir probando. Pan de calabaza, galletas de calabaza, flan de calabaza y, cómo no, cupcakes de calabaza.

Huy, de repente me ha venido a la memoria la calabaza española más famosa, la Ruperta del Un, dos, tres. Los que son más o menos de mi quinta seguro que saben quien es y cual era la sintonía del programa "Un, dos, tres, aquí estamos con usted otra vez..."

Si, era divertido verla aparecer en la sintonía, pero ya en el concurso era otra cosa. Nadie quería llevársela a casa.

Yo sí que me la traje esta semana, pero para preparar esta receta. En concreto, los ingredientes que vamos a necesitar para el bizcocho son:

1 vaso de puré de calabaza  (pongo la receta en otro mini-post para no extenderme aquí demasiado)
70 ml. de aceite (yo uso de girasol)
200 grs. de azúcar normal
3 huevos medianos
250 grs. de harina simple de trigo
1 sobre de levadura en polvo
1 cucharadita de canela molida
1/2 cucharadita de nuez moscada molida
1/2 cucharadita de jenjibre molido






Cuando le damos la vuelta se nos queda así. Yo lo que hice fue cubrirlo con un glaseado de naranja que realzó aún más su sabor. Para hacerlo vamos a usar:

1 clara de huevo
150 grs. de azúcar glas tamizada
1 ó 2 cucharadas de zumo de naranja
Colorante naranja (si queremos realzar el color)

Es tan fácil como esto:

Lo primero, como siempre, es poner a precalentar el horno, a 180º en este caso. También tendremos que tener preparado el molde que vayamos a usar. Si no es de silicola debemos untarlo con aceite o mantequilla y espolvorearlo de harina.

Mezclamos el aceite con el azúcar y le añadimos los huevos batiendo bien.

Incorporamos las especias, la harina y la levadura y seguimos batiendo.

Por último añadimos el puré y mezclamos, sin batir demasiado.

Ponemos en el molde y horneamos a 180º unos 45 minutos aproximadamente. Recuerden los caprichosos que son algunos hornos por lo que los tiempos pueden variar un poco.

Sacamos cuando ya esté hecho y dejamos en el molde unos 15 minutos antes de desmoldar y pasarlo a una rejilla para que acabe de enfriarse.

Podemos cubrirlo simplemente con azúcar glas, pero con el glaseado está riquísimo. Se prepara asi:

Batimos la clara hasta que espumee un poco y le añadimos el azúcar tamizada revolviendo hasta que esté bien integrada con la clara. Le añadimos el zumo de naranja y el colorante, si se desea, y mezclamos.

Vertemos sobre el bizcocho y esperamos un poco antes de servirlo (si puedes esperar, claro está)


Menuda pinta ¿verdad? 

Pues de sabor, INCREIBLE. Gustó tanto que acabé de prepararlo sobre las ocho de la noche y así me encontré el plato cuando me levanté y fui a coger un trozo para desayunar.



Pues como decía la Ruperta "♪ por favor, no se olviden de su buen humor" No me quedó más remedio que sonreir y preparar otro al día siguiente jejejeje






Puré de calabaza



Este mini-post es simplemente para decirle como preparo yo el puré de calabaza para luego hacer recetas de dulces.

Es muy sencillo.

Pelamos nuestra calabaza, la troceamos y la ponemos en un bol.




La cubrimos con film trasparente y la ponemos en el microondas. Yo tardé unos ocho minutos para guisar 1/2 kg. de calabaza.



Sacamos con cuidado de no quemarnos y la hacemos puré ayudándonos de un tenedor. A mi me gusta como queda la textura así, no tan molida.

Usamos la que necesitemos y podemos guardar el resto un par de días en la nevera o congelarlo para más adelante.



¿A que no se tarda nada?




jueves, 17 de octubre de 2013

Tarta de vainilla



Y ya con esta receta acabaremos con la mesa de boda.
 
Si, es una tarta pequeñita para ser de boda pero tiene su motivo.
 
En realidad la pareja me había dicho que no querían una boda tradicional (que no lo fue), con tarta de bodas y todo esto. Querían algo sencillo y la idea de poner algo dulce era como cierre de la comida que iba a servirse.
 
Y estaba yo, acabando de adornar los cupcakes y empaquetando las galletas la noche anterior y me atacó un pensamiento ¿qué simbolizará el partir la tarta de bodas? Y allá que me voy a "novelerear" al google
 
Esta es una de las explicaciones que encontré.
 
Parece ser que la tradición viene desde la antigua Roma en la que se fue convirtiendo en una costumbre poner un pan sobre la cabeza de la novia y romperlo sobre ella como símbolo de fertilidad, prosperidad y larga vida matrimonial. Luego los invitados recogían y se comían las migas por considerarlo un augurio de buena suerte.
 
La tradición siguió evolucionando y sobre el Siglo XVII llegó a Inglaterra modificada. Los invitados eran los que llevaban pequeños pasteles que se amontonaban en forma de torre y se bañaban después todos juntos en una capa de azúcar glas. Los novios se besaban sobre la tarta y luego repartía trozos a los invitados.
 
Las cosas han cambiado bastante y actualmente las tartas de boda son cada vez más artísticas y sorprendentes, y por lo que he leído simbolizan la abundancia que se espera para el nuevo matrimonio. Que la partan juntos representa que la pareja se apoyará y buscará un porvenir duradero para su unión.
 
Bueno, el caso es que después de leer esto me vi dándole vueltas al tema y pensando en qué iban a partir ¿una galleta? ¿un cupcake?
 
Pues no me lo pensé demasiado, la verdad, y me puse "manos a la obra", o mejor dicho, a la batidora y les preparé esta tarta de vainilla.
 
 

 
 
 
Para ir sobre seguro elegí la receta del libro de Alma Obregón "Objetivo: tarta perfecta" y aquí se las dejo.
 
Los ingredientes que se necesitan son:
 
Para los bizcochos:
 
200 ml de aceite (yo uso de girasol)
200 grs.de azúcar normal
200 grs. de harina simple de trigo
2 cucharadas de levadura en polvo
4 huevos medianos
2 cucharaditas de esencia de vainilla
 
Para el almíbar:
 
100 grs. de azúcar
100 ml. de agua
1 cucharadita de esencia de vainilla
 
Para la crema (en este caso de queso)
 
400 grs. de azúcar glas (por aquello del calor le puse un poco más de la receta original)
150 grs. de queso crema (que no sea light)
150 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
 
Ponemos a precalentar nuestro horno a 180 º y preparamos el molde. Yo usé uno de silicona con forma de corazón, pero si usáramos de otro material tendremos que untarlo antes con aceite o mantequilla y espolvorearlo de harina.
 
Mezclamos en un bol el aceite con la mantequilla y le vamos añadiendo los huevos uno a uno batiendo cada vez hasta que estén bien incorporados y añadimos la esencia.
 
Tamizamos la harina con la levadura y lo batimos con la mezcla anterior.
 
Vertemos en el molde y horneamos a 180 º durante 25 minutos aproximadamente. Yo lo dividí a la mitad y preparé dos bizcochos.
 
Cuando esté lo sacamos del horno y dejamos en el molde unos 10 minutos antes de desmoldar y pasarlo a una rejilla para que enfríe totalmente.
 
Mientras, podemos ir preparando el almíbar hirviendo durante unos minutos el agua con el azúcar, añadiéndole el aroma y dejándolo enfriar.
 
Para hacer la crema batiremos la mantequilla, usando la batidora de varillas, y le vamos añadiendo el azúcar glas tamizada, poco a poco, hasta que veamos que está bien integrada y la mezcla se blanquea.
 
Luego le incorporamos el queso y la vainilla y seguimos batiendo hasta que tengamos la consistencia adecuada. Yo en este caso le añadí unas gotas colorante violeta en gel. Es aconsejable dejarla en la nevera una media hora aproximadamente antes de usarla.
 
Cuando los bizcochos estén totalmente fríos los "emborrachamos" con el almíbar y montamos la tarta poniendo un poco de crema entre los bizcochos y usando el resto para cubrir y adornar como más nos guste.
 
 
 

 
 
Pude llegar a probar un trocito y estaba realmente buena.
 
No se lo cuenten a nadie pero, cuando llegó el momento de partir la tarta, hasta me emocioné y todo.
 
Espero que se cumplan los augurios y su unión sea próspera y duradera.
 
 
 


 

domingo, 13 de octubre de 2013

Galletas decoradas con fondant



Ya va quedando menos para acabar nuestra mesa de boda.

¿Que mejor manera de personalizar un dulce regalo que con una riquísimas galletas?

Es un trabajo bastante entretenido pero también divertido y que pone a prueba nuestra parte creativa al cien por cien.

Es ideal para pasar una tarde con niños (y no tan niños), jugando con los colores y las formas.


Para poder prepararlas estuve buscando una receta adecuada durante un par de semanas y probando cual quedaba como yo quería.

Hice un par de experimentos decorando con glasa, pero no terminó de gustarme el resultado (hay que seguir practicando) por lo que al final las decoré con fondant. Por lo tanto, las galletas tenían que ser lo suficientemente consistente para aguantar el peso y la manipulación al decorarlas y a la vez no quería que quedaran como una piedra (que los dentistas están bastante caros).

La receta que utilicé es muy sencilla y cuando la prueben seguro que repiten más de una vez. La encontré en el blog "Sivila Happy Bakery" y el resultaron ya pueden ver cual fue.

Hice unas con sabor a vainilla 




Y otras con sabor a limón





Para que salgan todas del mismo grosor tendremos que usar un rodillo regulable o, lo que hice yo en este caso, poner dos listones de madera de unos 6 mm. para que nos hagan de nivel. Queda perfectas y es más barato.







La receta no puede ser más fácil. Los ingredientes necesario son:

227 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
175 grs. de azúcara glas tamizada (puedes usarla sin tamizar, pero se mezcla mejor así)
1 huevo L
1 cucharadita de sal
2 cucharaditas de levadura
450 grs. de harina simple de trigo.
2 cucharaditas de esencia (yo puse en unas de vainilla y en otras de limón)


Batimos la mantequilla y el azúcar glas con la batidora de varillas hasta que tenga aspecto cremoso. Incorporamos la esencia y el huevo y seguimos batiendo.


Tamizamos juntas la harina, la levadura y la sal y lo vamos añadiendo a la mezcla anterior poco a poco y sin dejar de batir mientas se pueda. Yo lo que tengo es una batidora simple de 2 varillas que cambio por un accesorio que trae para amasar, pero al final siempre tengo que acabar "con las manos en la masa" un minuto o dos para acabar de integrarlo todo bien.

Formamos una bola y, aunque en la receta de Sivila Happy Bakery no lo dice, yo la pongo unos 20 minutos en la nevera.

Con papel de horno preparamos la superficie donde vamos a trabajar y la bandeja donde hornearemos nuestras galletas.

Sacamos la bola de la nevera, la partimos en dos y ponemos una parte en la superficie preparada. Cubrimos con otro trozo de papel y estiramos con el rodillo. Cortamos con la forma que más nos guste y colocamos en la bandeja dejando un espacio de separación ya que crecen un poquito.

Yo suelo tener varias bandejas preparadas y corto toda la masa antes de poner el horno a precalentar. Esto lo hago principalmente para evitar que haya demasiado calor en la cocina y me dificulte el trabajo.

Horneamos las galletas a 170º unos 10 minutos aproximadamente. A mí como me gustan un pelín más tostadas las suelo dejar 12 minutos pero blanquitas también estás muy ricas.

Las sacamos del horno y las dejamos otros 10 minutos en la bandeja. Al sacarlas estarán aún blandas, pero según se van enfriando van cogiendo la consistencia adecuada, por eso es importante dejarles este tiempo de reposo antes de pasarlas a una rejilla para que acaben de enfriarse.

Es aconsejable guardarlas, al menos, un par de días antes de decorarlas, ya que "sudan". Y no tengan miedo de hacerlas con tiempo. Se conservan estupendamente en un tupper o en una lata bien cerradas.

 Para "pegarles" el fondant utilicé un pincel humedecido en almíbar para las de vainilla y lemond curd para las de limón.





 Los corazones estaban personalizados con el nombre de la pareja y he tenidos que hacerles un poco de "photoshop" por mantener la privacidad.









Espero poder ponerles dentro de poco unas decoradas con glasa, que ahí estamos, practicando, practicando, practicando...








viernes, 11 de octubre de 2013

Cupcakes de arándanos


 
Hoy nos hemos levantado con un día un poco gris, pero ya tenía yo ganas de que refrescase un poco el tiempo y que el sol nos diera una tregua. Que todo no es sol y playa, también tenemos zona verde.
 
Si, vivir en Canarias es estupendo y me encanta esta isla. Gran Canaria tiene unos paisajes maravillosos y aquí tienen una muestra.
 
 
 
 
 
La foto está tomada desde el Pinar de Tamadaba y el pueblo que se ve es el de Agaete. Mi familia y yo hemos acampado muchísimas veces allí para disfrutar de la naturaleza y la paz que envuelve la zona, aunque hace ya bastante tiempo desde la última vez.
 
Y pensando en la naturaleza y una decoración de cupcakes que vi navegando por la web, hace un  tiempo, pensé que estaría bien preparar esta receta.
 
 
 
 
 
Para hacer los cupcakes vamos a necesitar:
 
100 ml. de aceite (yo le puse de girasol)
180 grs. de azúcar normal
3 huevos medianos
200 grs. de harina simple de trigo
1 y 1/2 cucharadita de levadura
120 ml. de leche
3 cucharadas de confitura de arándanos.
 
Y para la crema:
 
250 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
300 grs. de azúcar glas tamizada.
3 cucharadas de confitura de arándanos
colorantes rosa y violeta.
 
Para prepararlos, como siempre, lo primero es poner a precalentar el horno a 180º y preparar el molde con las cápsulas.
 
Ponemos el azúcar en un bol y le añadimos el aceite mezclándolos bien. Luego le incorporamos los huevos uno a uno batiendo, con la batidora de varillas, cada vez.
 
Tamizamos la harina con la levadura y también lo añadimos a la mezcla. Seguimos batiendo mientras echamos la leche.
 
Por último le ponemos la mermelada de arándanos y lo revolvemos un poco para integrarla.
 
Repartimos la mezcla en las cápsulas y horneamos a 170 º unos 25 minutos. Cuando estén hechos los sacamos del horno y después de 5 minutos los pasamos a una rejilla para que acaben de enfriarse.
 
Mientas, preparamos la crema.
 
Ponemos la mantequilla en un bol y la batimos un poco. Luego vamos añadiendo el azúcar glas hasta acabarla y seguimos batiendo, siempre con la batidora de varillas, hasta que veamos que la crema blanquea. Añadimos la mermelada y seguimos batiendo hasta que esté bien incorporada.
 
Separamos la crema en dos mitades y coloreamos cada una de un color. Yo en este caso decidí que serían rosa y violeta.
 
Dejamos enfriar de 15 a 20 minutos en la nevera y luego adornamos nuestros cupcakes.
 
 
 
 
 
Para usar los dos colores a la vez pueden seguir dos técnicas, o bien poner las dos cremas en una misma manga o poner cada una en una manga y luego las dos dentro de otra con la boquilla que quieran usar.
 
Yo suelo hacerlo de la segunda manera así, si me sobra crema, puedo guardarlas por separado.
 

 
 
 
 
Bonitos ¿verdad?
 
 
¿Y tú, con que colores vas a practicar?
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 10 de octubre de 2013

Cupcakes de chocolate con crema de Nutella



Y va la segunda entrega.

Como pudieron ver en las fotos de la mesa de boda había una bandeja de cupcakes de chocolate. Los primeros en caer, se los prometo. ¡Y es que están de muerte!




 

Fue uno de los primeros cupcakes que hice cuando empecé a experimentar en esto de la cocina creativa y, aunque he probado algunas recetas más con chocolate, me quedo con esta sin dudarlo.

El bizcocho es esponjoso y la crema tiene ese toque de sabor a Nutella que a los más golosos les encanta.

¡Son un triunfo seguro! Y si no que le pregunten a mi amiga Ana, que se enganchó en este mundo pastelero por culpa de ellos (Me mata en cuanto lo lea, jejejeje)





Para preparar una bandeja de 12 cupcakes vamos a necesitar:

100 grs. de harina simple de trigo
20 grs. de cacao en polvo (yo siempre uso Valor)
140 grs. de azúcar normal.
1 y 1/2 cucharadita de levadura
1 huevo grande
40 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
120 ml de leche (yo normalmente uso semidesnatada)

Y para la crema:
80 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
250 grs. de azúcar glas tamizada
3 ó 4 cucharadas de Nutella (yo siempre tiro por lo alto)
25 ml. de leche


Empezaremos precalentando el horno a 180ºy preparando el molde con las cápsulas.

Tamizamos la harina, el cacao, el azúcar y la levadura en un bol y añadimos la mantequilla, batiendo todo hasta que veamos que toma un aspecto arenoso.

Añadimos poco a poco la leche y por último el huevo, batiendo hasta que veamos que está todo bien integrado.

Repartimos la mezcla en las cápsulas llenando hasta 2/3 de su capacidad y horneamos a 170ª durante unos 25 minutos (recuerden que esto es orientativo y depende mucho de cada horno).

Cuando estén hechos los sacamos del horno y después de 5 minutos los pasamos a una rejilla para que terminen de enfriar.

Mientras, preparamos la crema de Nutella.

Batimos con la batidora de varillas la mantequilla con el azúcar glas tamizado hasta que veamos que blanquea. Añadimos la leche y, posteriormente, la Nutella, batiendo hasta que la mezcla sea homogénea.

Podemos usarla inmediatamente pero yo suelo dejarla unos 15 minutos en la nevera antes de hacerlo.

Pasado este tiempo cubrimos los cupcakes con la crema y decoramos al gusto.





Con esta pinta, ¿podrías comerte sólo uno?







miércoles, 9 de octubre de 2013

Cupcakes Red Velvet (Terciopelo rojo) con crema de queso.


Esta es la primera de las recetas de la mesa de boda.

No podían faltar, sobre todo cuando me dijeron que el rojo era uno de los colores favoritos en la pareja. 

Y es que son cada vez más habituales en bodas y en fechas como el Día de San Valentín. 
 

Preparándolos me picó la curiosidad por saber un poco más sobre ellos, bueno, sobre el bizcocho red velvet, en realidad que es anterior a estas "mini tartas" que son los cupcakes y lo que me he encontrado es una variedad de leyendas que lo hacen aún más fascinantes por el misterio que esconden.

La que más se repite es una sobre el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York, que al parecer ya preparaba este postre a principios del siglo XX. Cuentan que una cliente habitual pidió la receta de este bizcocho al chez el cual accedió, gustoso, a cederle su secreto tras "engordar" descomunalmente su factura. A ella parece que esto no le hizo ninguna gracia y en venganza divulgó la receta entre todas sus amistades, dejando de ser algo exclusivo de tan prestigioso hotel.

También se habla de un error en la elaboración que hizo que al mezclarse el vinagre con la buttermilk revelase el color rojo del cacao y a la vez mantuviera el bizcocho húmedo y esponjoso.
 
Otra de las leyendas dice que su nombre se debe al uso de la remolacha en la receta tras la gran depresión de Estados Unidos. La dificultad en el acceso al azúcar hacía que se utilizara este producto para endulcar el bizcocho, ya que era mucho más fácil de conseguir.
 
Dejando atrás la leyenda, la explicación más acertada es mucho más simple y data del siglo XIX. Su nombre se debe simplemente al inicio de una tendencia a buscar nombres llamativos para los alimentos que se elaboraban. A los bizcochos que tenían una miga fina y jugosa se les empezó a llamar "velvet", terciopelo. En este en concreto se utilizaba "red sugar", azúcar moreno, de ahí el adjetivo red, aunque ni siquiera eran rojos en esa época. Fue un fabricante de colorantes en los años 30 quien empezó a poner la receta en los paquetes de su producto, por supuesto añadiendole el característico color rojo actual.

Sea como sea la historia, es una de mis tartas favoritas, por eso fue la que inauguró mi blog y por supuesto había que poner también en el recetario la versión para cupcakes. ¡Allá vamos!

Vamos a necesitar para los bizcochitos:

100ml. de aceite (yo uso vegetal aunque también puede ser de oliva sabor suave)
150 grs. de azúcar (aunque dije que originariamene era moreno yo le he puesto la normal)
2 huevos medianos
1 cucharada de cacao sin azúcar (yo uso habitualmente Valor)
175 grs. de harina simple de trigo
120 ml de leche semidesnatada
1 cucharadita de zumo de limón
1 y 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de vinagre blanco (yo uso de manzana)
Colorante rojo

Para la crema:

300 grs. de azúcar glas tamizada
125 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
125 grs. de queso cremoso (tipo Philadelphia, aunque yo suelo usar de marca blanca)

Ponemos a precalentar el horno a 180º y preparamos el molde poniéndole las cápsulas.

Ponemos la leche en un vaso y le añadimos el limón, dejándolo en reposo mientras seguimos trabajamos con los demás ingredientes. Esto podemos sustituirlo por buttermilk, que es la receta original, pero como resulta a veces dificil de conseguir he preferido poner la receta de esta manera.

Aparte batimos el aceite con el azúcar y le añadimos los huevos uno a uno batiendo bien cada vez con la batidora de varillas y añadimos el extracto de vainilla.

Tamizamos la harina y el cacao y lo incorporamos a la mezcla anterior alternándolo con la leche.

En un vaso ponemos el vinagre y el bicarbonato y cuando haya reaccionado lo añadimos al resto. Por último le ponemos el colorante. Yo uso rojo cochinilla en polvo y con una cucharadita tengo más que suficiente pero si se usa colorante en gel hay que poner un poco más.

Repartimos la mezcla en las cápsulas llenando hasta los 2/3 de su capacidad y horneamos a 180º unos 25 minutos.

Lo sacamos del horno y pasados 5 minutos lo ponemos a enfriar sobre una rejilla mientras preparamos la crema.

Para hacerla ponemos la mantequilla en un bol y le vamos añadiendo el azúcar glas mientras batimos con la batidora de varillas. Cuando veamos que la crema va aclarando le incorporamos el queso y seguimos batiendo unos minutos más. Yo la dejo una media hora en la nevera para que tenga mejor consistencia antes de usarla.

Cuando los cupcakes se hayan enfriado del todo los decoramos con la crema como más nos guste.

Esta foto es de uno de los primeros que hice porque los de la boda volaron tan rápido que no me dio tiempo ni de sacar la foto partidos para que los vieran por dentro.







 

Así quedaron los de la boda








 ¿No son bonitos?





Puedo prometer y prometo que no voy a esperar a otra boda para volver a hacerlos. Y tú, ¿cuándo te decides a probar?











Mesa de boda


¡Y por fin se casaron!


Como les dije en el post anterior, se nos casaba una compañera de trabajo. ¡Menuda boda! Fue todo un éxito. Nos lo pasamos genial. Se me estropearon los zapatos, pero que más da como dice la canción de Mario Vaquerizo, al fin y al cabo fue de tanto bailar.

El lugar, una aula de la naturaleza que se llama Lomo Jurgón y que pertenece al municipio de Arucas, en Gran Canaria. Con unas vistas preciosas. ¿A que si?






Por cierto, que casi me pierdo. ¡Mira que señalaron el camino con globos y todo! Aún así me empeñé en tener que volver a dar la vuelta y me metí por la ruta equivocada. Pensaba que no llegaba a tiempo pero si, pude ver la ceremonia completa.


Fue muy emotivo todo, hasta se me escapó alguna lagrimilla cuando se decían los votos. Se veía tanto amor cuando se miraban a los ojos .


Para endulzar más, si cabe, el momento les preparé esta estupenda mesa ¿que me dicen? ¿Valió la pena el trabajo de la semana?






Lo que ven son tres tipos de cupcakes, Red Velvet (terciopelo rojo) con crema de queso, de chocolate con crema de Nutella y de arándanos. Además unas galletas de vainilla y otras de limón. Como remate, una pequeña tarta de vainilla.

Me quedé muy contenta con el resultado y por lo que tardaron en desaparecer, los asistentes a la boda también.

Esta tarde comenzaré a ponerles la receta de todo.

Sólo me queda desearles toda la felicidad del mundo a la feliz pareja y agradecerles que contaran conmigo para estar ahí y compartir el momento.


¡Hasta luego!









martes, 1 de octubre de 2013

Layer cake (pastel en capas) de chocolate



¡Otra vez de vacaciones!
 
Es estupendo poder decirlo tan pronto, en menos de un mes y medio. Alguna ventaja tiene que tener el partirlas y cogerlas por quincenas ¿no?
 
Me ha venido genial que fuera así. Sobre todo porque empiezo horneando a todo meter, y es que se nos casa una compañera.
 
Hace ya un par de meses que hablábamos de la boda y me dijo que si le podía hacer unas cupcakes o alguna cosilla para acompañar la celebración. ¡Pues claro! Con mucho gusto, además.
 
Así que esta semana se la vamos a dedicar a ella y a su pareja y en el post de la próxima les pongo las recetas y las fotos de las cupcakes y de las galletas que van a endulzar su unión.
 
 
Y para aliviarles la espera ¿qué mejor manera de hacerlo que degustado una deliciosa tarta de chocolate?
 
La que les traigo hoy es otra de las recetas del libro de Alma Obregón "Objetivo: Tarta Perfecta", con alguna pequeña variación para hacerla más a mi gusto. Sencilla de preparar y con un excelente resultado, ¿o no?
 
 
 
 
 
 
 
Estos son los ingredientes que vamos a necesitar para los bizcochos:
 
80 ml. de aceite (yo suelo utilizar de origen vegetal)
200 grs. de azúcar normal
150 grs. de harina simple de trigo
40 grs. de cacao sin azúcar (en mi caso es de Valor)
2 cucharaditas de levadura en polvo
2 huevos medianos
150 ml. de leche
1 cucharadita de extracto de vainilla
150 ml. de agua hirviendo
 
Además para la crema necesitaremos:
125 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
125 grs. de queso de untar
300 grs. de azúcar glas tamizada
180 grs. de chocolate negro para fundir.
 
Encendemos el horno a 180º para que vaya calentando y preparamos los moldes que vayamos a usar, untándolos de aceite o mantequilla y espolvoreándolos con harina, si no usamos los de silicona. En este caso yo preparé 2 moldes de 18 cm . de diámetro, aunque puedes hacerlo en 3 de 15 cm. con las mismas cantidades.
 
En un bol ponemos el aceite y el azúcar y batimos hasta que estén bien mezclados, añadiendo los huevos y batiendo cada vez.
 
Tamizamos el cacao, la harina y la levadura y lo unimos a la mezcla anterior.
 
Incorporamos la leche con la vainilla y también el agua hirviendo y volvemos a batir.
 
Vertemos la mezcla en los moldes y horneamos a 180º unos 25 ó 30 minutos (recuerden que cada horno es diferente)
 
Cuando estén hechos los sacamos del horno y los dejamos entibiar antes de desmoldarlos y ponerlos sobre una rejilla para que acaben de enfriarse.
 
Mientras, preparamos la crema.
 
Primero fundimos el chocolate, ya sea en el microondas o a baño María, y lo dejamos entibiar hasta que este casi frío pero sin endurecer.
 
En un bol batimos con la batidora de varillas el azúcar glas con la mantequilla y le añadimos el queso (mejor si está bien frío). Cuando la crema sea homogénea le vamos añadiendo el chocolate y continuamos batiendo hasta que tengamos la textura adecuada (cuidado con no pasarse).
 
Yo en este punto suelo dejarla unos 15 ó 20 minutos en la nevera para que coja más cuerpo y me resulte mucho más fácil hacer el montaje de la tarta.
 
Cuando los bizcochos ya estén completamente fríos los montamos poniendo entre ellos una generosa capa de crema de chocolate, acabando con la crema y adornando como más nos guste.
 
 
Este es el aspecto que tiene el corte.
 
 
 
 
Tengo la sensación de que está mucho mejor de un día para otro pero no puedo confirmarlo. Una vez que la descubrieron en la cocina, no quedó ni un trocito para el día siguiente. ¡Es que son tan golosos en casa! (Bueno, somos jejejeje)