domingo, 12 de marzo de 2017

Bundt cake de fruta de la pasión (maracuyá)


Hoy he estado revisando mi nube de fotos. Tengo archivos de hace unos cuatro años. 

Cuántas cosas pasan en cuatro años...

Me he parado a reírme con las ocurrencias de mi nieta con año y medio mientras se bañaba y a media lengua pedía "más jabón... aquí... aquí..." señalando la esponja.

También con una noche de Reyes, trabajando con compañeros que, aunque ya no están en la planta, dejaron un recuerdo imborrable en mi vida: Gaël. Jéssica, Yoyo... ¡Cuánto nos reímos esa noche!

Son muchas las personas que he conocido en los cuatro años que llevo en la planta de Lesionados Medulares, tantas que no podría decir si son más de cincuenta, de setenta o cien, Unas pasaron por allí de manera fugaz y con otras tuve la oportunidad de compartir más momentos, buenos, no tan buenos y algunos muy duros. 

¿Por qué este ataque de nostalgia ahora? Pues muy simple. En pocas semanas se hará efectivo el traslado que he solicitado. Seguiré ejerciendo mi profesión, pero con otro tipo de pacientes. Estamos en  plena fase de movilidad interna y yo he solicitado traslado a la planta de Onco-hematología.

¿Los motivos del cambio? Simplemente porque a mi me gusta estar en continuo proceso de reciclaje, sobre todo profesionalmente. Me gusta aprender. Siento la necesidad de ir a trabajar con el interés y la curiosidad de saber que nueva enseñanza me deparará el turno.

Es cierto que cuando se trabaja en sanidad esto es algo que dura toda la vida laboral, estés donde estés, pero a mi me gusta darle la vuelta a la tortilla, completamente, de vez en cuando, y ya tocaba.

Pues bien. haciendo repaso a todas las fotos de estos años me encontré con las de este bundt cake. ¿Que mejor receta para acompañar esta reflexión que una hecha con la fruta de la pasión? Porque para ser un buen profesional en un entorno como el nuestro muchas veces es la pasión por lo que haces el mejor motor para atender a los que nos necesitan.


Estos son los ingredientes que necesitaremos para prepararlo:

250 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
300 grs. de azúcar
100 ml. de pulpa de fruta de la pasión (yo la compro congelada)
4 huevos G
200 ml. de nata para montar
50 ml. de leche semidesnatada
350 grs. de harina simple de trigo
1 cucharadita de bicarbonato sódico

Para el glasedado:
Una taza de azúcar glas
2  ó 3 cucharadas de zumo de fruta de la pasión

Prepararemos nuestro molde engrasando y espolvorando de harina si fuera necesario. Si usas uno de silicona normalmente no hace falta hacerle nada, aún así yo prefiero untarlo con un poco de aceite para facilitar el desmoldado.

Ponemos a calentar el horno a 180º y comenzamos.

En un cazo pondremos la pulpa de maracuyá con la mantequilla y el azúcar y calentamos, a fuego bajo hasta que el azúcar se haya diluido. 

Dejamos enfriar antes de pasarlos a un bol e ir añadiendo los huevos, uno a uno, mientas vamos batiendo.

Tamizamos juntos la harina y el bicarbonato y lo incorporamos a la mezcla de dos veces, batiendo suavemente y añadiendo entre parte y parte la nata y la leche.

Cuando tengamos una mezcla homogénea la vertemos en el molde que teníamos preparado y horneamos a 180º durante unos 40/45 minutos aproximadamente, o hasta que veamos que al pincharlo con un palillo este sale limpio. El tiempo dependeré mucho de nuestro horno. Ya lo he comentado otras veces, cada uno tiene su personalidad.

Dejamos entibiar antes de desmoldarlo y pasarlo a una rejilla para que acabe de enfriarse.


Para acabarlo prepararemos el glaseado mezclando en una taza el azúcar glas con el zumo. Iremos añadiendo cucharada a cucharada hasta conseguir una textura adecuada para poder pintar nuestro bizcocho con él. Yo normalmente pongo un par de cucharadas y luego voy añadiendo cucharadita a cucharadita hasta acabar.

Cubrimos nuestro bunt con el glaseado y ya lo tendremos listo para degustar.


Como puedes ver por las fotos, no sólo preparé un bundt cake. Como salía bastante mezcla preparé unos mini bunt cakes con la que me sobraba del molde.


Sea en grande o pequeño es una delicia, te lo aseguro.