viernes, 13 de julio de 2018

Maamoules de nueces



Hace ya algunos meses que tuve la suerte de trabajar una noche con Jenny, una compañera que es una increíble cocinera de recetas nada habituales, como pueden comprobar si visitan su blog o su página de facebook "La gordita está contenta"

Ya he preparado alguna de sus recetas, como los espaguetis con leche de coco y gambas y quedaron buenísimos.

Pues esa noche, entre todas las cosas que comentamos, me quedé especialmente "picada" por la curiosidad y las ansias de probar unos dulces típicos árabes llamados maamoul.

El maamoul es una galleta que se prepara en diferentes zonas de arabia como son el Líbano, Israel, Siria y otros paises, con pequeñas varientes en la receta dependiendo del lugar en que se haga, aunque con un denominador común, todas van rellenas. 

Normalmente se preparan con dátiles, aunque pueden hacerse con pistachos, almendras, diferentes frutos secos o, como en este caso, con nueces.

Existen unos moldes especiales para darles un acabado aún más apetecible que, tradicionalmente, se confeccionaban en madera tallada, aunque hoy en día también se fabrican en plástico.

Yo las he preparado sin molde, aunque he intentado darles un aspecto similar. Este es el resultado


Existen diferentes recetas más o menos laboriosas, esta es bastante sencilla y no requiere demasiado tiempo de espera.

Veamos los ingredientes:

Para la pasta: 

125 grs. de mantequilla sin sal
200 grs. de harina simple de trigo
50 grs. de sémola de trigo
50 grs. de azúcar glas
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pizca de sal
10 ml. de agua de azahar

Para el relleno:
100 grs. de nueces muy picaditas
50 grs. de azúcar glas
10 ml. de agua de azahar

Para el acabado:
Azúcar glas

Preparemos la masa de nuestras galletas.

Ponemos la mantequilla en un cuenco y derretimos a baño María o con el microondas y dejamos enfriar.

Aparte ponemos en un cuenco todos los ingredientes secos (harina, sémola, levadura, azúcar y sal) y mezclamos con una cuchara de madera.


Añadimos la mantequilla una vez fría y el agua de azahar y mezclamos bien hasta obtener una masa suave pero compacta, y dejamos reposar tapada durante unas dos horas.


Mientras podemos ir preparando el relleno.

Para ello pondremos en un cuenco las nueces picadas muy finas, casi molidas y el azúcar glas y mezclamos. 

Añadimos el agua de azahar y revolvemos con una cuchara de madera hasta que quede como una pasta.


Pasado el tiempo de reposo, viene la parte divertida, al menos para mí.

Dividimos la masa en 16 trozos y hacemos pequeñas bolitas con cada trozo.

Lo mismo haremos con la pasta de nueces, 16 pequeñitas bolas.

Haremos un pequeño hoyo en cada una de las porciones de masa y le introduciremos una porción de pasta de nueces, envolviéndola posteriormente para que quede en el interior de la galleta.


Pondremos a precalentar mientras nuestro horno a 180º y preparamos una bandeja con papel de horno, donde iremos colocando nuestras galletas.

Podemos hornearlas así, directamente, pero, como siempre digo, se come primero con los ojos, así que vale la pena entretenerse un poco más y adornarlas.

Si vas a utilizar un molde específico para estas galletas, introduce primero la masa en el molde haciendo un hueco en el centro. Pon el relleno y cúbrelo con la masa para que quede en el interior. Posteriormente desmolda y coloca la galleta en la bandeja.

Yo esta vez quise hacerlo sin molde  y utilicé la parte trasera de un cuchillo para darle el aspecto final que ves en las fotos, usándolo de esta manera.


Cuando el horno esté caliente introducimos la bandeja y horneamos a 180º durante unos 20 minutos aproximadamente.

Estas galletas son bastante claritas, así que ten cuidado de no pasarte con el tiempo de horneado esperando a que vayan a empezar a dorarse porque puede que se queden algo más duras de lo que son realmente.

Cuando estén listas las sacamos y dejamos entibiar antes de pasarlas a una rejilla para que acaben de enfriarse.

Por último las cubrimos generosamente con azúcar glas.


Y ¡listas!



Como ves son muy sencillas y, lo mejor, están riquísimas.









lunes, 16 de abril de 2018

Bizcocho de plátano y chocolate


Viviendo en Canarias no publicar recetas que contengan la fruta representativa de las islas es imperdonable.

Y no es porque no las haga o no me gusten, pero luego voy poniendo otras y estas se me van quedando en la recámara.

La calidad y el sabor de los plátanos canarios es indiscutible y si están en su punto óptimo de madurez aportan un toque delicioso a las recetas que preparamos.

¿Cual es ese punto? Pues a mi me gustan cuando tienen este aspecto, maduros pero firmes.


Un ejemplo es este bizcocho de plátano y chocolate que hice ya hace un tiempo y que aún no había compartido.


Para prepararlo necesitaremos:

3 plátanos medianos maduros
100 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
200 grs. de azúcar moreno
2 huevos L
1 cucharadita de esencia de vainilla o vainilla en pasta
250 grs. de harina simple de trigo
1 cucharadita de bicarbonato sódico
80 ml. de leche semidesnatada
1/2 taza de pepitas de chocolate

Para el glaseado de chocolate:
1 taza de azúcar glas tamizado
1 cucharada de cacao en polvo sin azúcar
10 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
1 ó 2 cucharadas de leche tibia

Preparamos el molde que vayamos a utilizar engrasándolo y ponemos a calentar nuestro horno a 180º.

En un bol ponemos la mantequilla y el azúcar y mezclamos bien.

Añadimos los huevos uno a uno batiendo hasta obtener una mezcla espumosa.

Echamos la esencia de vainilla y los plátanos "escachados" con un tenedor.

Tamizamos juntos la harina y el bicarbonato y lo añadimos a la mezcla anterior de dos veces, intercalándolo con la leche y batimos bien.

Por último ponemos la pepitas de chocolate distribuyéndolas con una cuchara de madera y volcamos en el molde.


Hornearemos durante unos 50/55 minutos (depende de cada horno).

Cuando esté listo dejaremos entibiar antes de desmoldarlo y pasar a una rejilla para que acabe de enfriarse.


Cuando haya enfriado preparamos el glaseado de chocolate de la siguiente manera:

En un bol pondremos todos los ingredientes y mezclamos bien.

Calentaremos a baño María, removiendo hasta obtener una mezcla lisa y brillante.

Cuando esté lista cubrimos el bizcocho y adornamos como más nos guste.


Es TREMENDAMENTE delicioso.





miércoles, 7 de marzo de 2018

Muffins de albaricoque



¿Te gustan los albaricoques secos, los orejones?

A mi me encantan sobre todo en recetas de este tipo. A parte del sabor aportan suavidad y una textura algo más jugosa.

Además, ¿sabes cuantas propiedades tienen? 

Por lo que he podido leer en la red son estupendos para la piel por su concentración de antioxidantes, mejoran la visión por contener carotenoides, ayudan a prevenir infecciones respiratorias por aportarnos vitamina C, nos ayudan a mantener la densidad ósea por contener minerales como el hierro, potasio, calcio y magnesio, por su aporte de hierro mejoran la circulación, combaten el estreñimiento por ser ricos en fibra y lo mejor de todo... están riquíiiisimos.

¿Qué más quieres?

Hoy te los traigo en unos deliciosos es esponjosos muffins que son ideales para una merienda en familia.


Son así de fáciles de preparar:

Ingredientes: 

240 grs. de azúcar
155 ml. de aceite vegetal o de oliva suave
2 huevos L
1 cucharadita de esencia de vainilla
325 grs. de harina simple de trigo
2 y 1/2 cucharaditas de levadura en polvo
1 pizca de sal
250 ml. de leche semidesnatada
75 grs. de orejones picados

Cobertura:

2 cucharadas de mantequilla sin sal
2 cucharadas de harina simple de trigo
4 cucharadas de azúcar moreno
1/2 cucharadita de agua

Preparamos el molde con las cápsulas de papel que vayamos a usar y ponemos a calentar nuestro horno a 180º.

En  un bol pondremos el azúcar con los huevos y batimos hasta que estén espumosos. Yo utilizo la batidora de varillas.

Añadimos el aceite y seguimos batiendo.

Incorporamos la vainilla.

Tamizamos la harina con la levadura y la sal y lo añadimos a la mezcla anterior intercalando con la leche. Ahora no batimos mucho, sólo lo justo hasta obtener una mezcla homogénea.

Rehidratamos los orejones. Yo para ello los pongo en una taza con un poco de agua y los hiervo en el microondas. Los colamos, dejamos enfriar y pasamos por harina. Con eso evitamos que se hundan en la masa mientras se cuecen.

Los añadimos a la mezcla y repartimos en las cápsulas llenándolas hasta dos tercios de su capacidad.

Preparamos la cobertura de la siguiente manera:

Derretimos la mantequilla y dejamos que enfríe. Luego mezclamos con el resto de ingredientes: el azúcar, la harina y el agua.

Echamos un poco de esta mezcla en cada una de las cápsulas, sobre la masa, con cuidado e intentando expandirla lo más posible.


Hornearemos los muffins durante aproximadamente unos 20 ó 25 minutos.

Cuando estén listos los sacamos del horno y los quitamos del molde para evitar que las cápsulas se despeguen, poniéndolos sobre una rejilla para que acaben de enfriarse.


Puedes comértelos tibios o fríos, como prefieras. Yo pequé cuando aún estaban calentitos. Y es que ¡cómo resistirse al olor que desprenden!


Ya me contarás.












domingo, 21 de enero de 2018

Galletitas de crema de limón (lemond curd)


Apenas han pasado las fiestas navideñas y ya nos vemos preparando la siguiente fiesta. Me refiero ¡cómo no! a los carnavales.

En Canarias, como en otras comunidades de España, se viven con mucha intensidad.

Nos gusta la juerga, nos gustan las máscaras y el poder disfrazarnos de lo que nos apetezca cada año.

Es verdad que la fiesta ha cambiado mucho y yo, particularmente, he dejado de ir a mogollones y cabalgatas porque el ambiente que se respira dista mucho del que yo disfrutaba hace años. Ahora prefiero el carnaval de día y las fiestas más particulares.

También he de confesar que el año pasado no me disfracé pero este año me apetece y sólo me surge una duda. ¿Repetiré disfraz o me pondré algo nuevo?

De una manera o de otra el carnaval pone una sonrisa en la cara de muchos niños y adultos, y por eso hoy te traigo unas galletas llenas de alegría.

Para hacerlas vamos a necesitar:
200 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
180 grs. de azúcar glas
1 huevo
1 cucharada de ralladura de limón
450 grs. de harina simple de trigo
1 cucharada de leche semidesnatada
1 bote de crema de limón (lemond curd)

En un bol pondremos la mantequilla y el azúcar y batimos hasta que veamos que están bien integradas.

Batimos el huevo y lo incorporamos a la mezcla anterior junto con la ralladura de limón.

Añadimos la harina tamizada, en varias tandas, y por último la cucharada de leche, que nos ayudará a obtener el punto justo de la masa, debe estar compacta y no  pegarse al bol.

Hacemos una bola y la envolvemos en film transparente, dejándola aproximadamente una hora en el frigorífico para que coja consistencia.

Pasado este tiempo dividimos la masa en cuatro partes y las vamos extendiendo entre dos hojas de papel de horno hasta obtener un espesor de unos 5 mm.

Cortamos ayudándonos de un molde o vaso y volvemos a colocar en la nevera, dispuestas sobre papel de horno durante otra hora. Esto evitará que se deformen cuando las horneemos.

Los sobrantes de masa volvemos a amasarlos en forma de bola y dejamos en la nevera nuevamente antes de volver a estirar.

Para hacer las caritas en la mitad de las galletas marcaremos los ojos y la sonrisa con ayuda de un palillo y el borde de una cuchara, una boquilla o alguna esteca de las que usamos para trabajar con el fondant.


Mientras acaban de refrigerarse nuestras galletas ponemos a precalentar el horno a 180º y cubrimos la bandeja con papel de horno. 

Hornearemos entre 8 ó 10 minutos (dependerá del tamaño de tus galletas, las mías eran pequeñitas, como de 3 cm de diámetro) o hasta que veas que el borde empieza a dorarse.

Cuando estén lista las sacamos del horno y dejamos unos 5 minutos en la bandeja antes de pasarlas a una rejilla para que acaben de enfriarse (recién salidas están aún blanditas).

Cuando estén todas pondremos una cucharadita de crema de limón sobre las que son lisas y las cubrimos con las que tienen las caritas.


Y ¡listas!

Te aseguro que están deliciosas y van a desaparecer del  plato una detrás de otra.








miércoles, 10 de enero de 2018

Bundt cake red velvet (terciopelo rojo)



¡Cómo pasa el tiempo! No me había dado ni cuenta de que la última entrada que publiqué fue en octubre.

Lo cierto es que en los meses de noviembre y diciembre no he parado. He tenido un encargo tras otro.

Hice tartas de Mafalda, de Harry Potter, de Shimmer y Shine, de Mickey, de Pokemons, de Frozen, de Soy Luna, de Campanilla, una Drip Cake navideña, además dos tartas Ferrero Rocher, trufas de diversos sabores, un tronco de Navidad... y algunas cosillas más. Vamos, que el horno encendido día si y día también (que no me gusta a mi ni nada jejejejeje). 

Pinchando en el nombre de cada tarta puedes ver la foto. También están todas en la pestaña "Tartas para celebraciones"

Una de las cosas que también hice fue una receta que tenía pendiente desde hace tiempo y que preparé para acabar el año. Ya que teníamos que trabajar, al menos que se pudiera endulzar el día.

Y como tenía que estar perfecto recurrí una vez más al blog de nuestra querida Alma Obregón, Objetivo Cupcake Perfecto.

Así quedó. ¿Apetitoso verdad?


Ingredientes para prepararlo:

350 ml. de leche semidesnatada
2 cucharadas de zumo de limón
150 ml. de aceite de girasol
3 huevos L
430 grs. de azúcar blanca
1 cucharadita de esencia de vainilla
480 grs. de harina simple de trigo
1 y 1/2 cucharada de cacao en polvo sin azúcar
1 pizca de sal
1 cucharadita de colorante rojo en gel
1 y 1/2 cucharadita de vinagre blanco
1 y 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico

Ponemos a calentar nuestro horno a 180º y preparamos el molde que vayamos a utilizar engrasándolo y espolvoreando con harina (recuerda eliminar el sobrante dando la vuelta al molde).

En un bol pequeño pondremos la leche y el zumo de limón y dejamos en reposo.

En otro bol más grande pondremos el aceite, el azúcar y los huevos y batimos hasta obtener una mezcla espumosa. Incorporamos la vainilla.

Aparte tamizamos juntas la harina, el cacao y la sal y lo echamos a la mezcla anterior de dos veces, intercalando con la mezcla de leche (verás que se han formado unos grumitos y que parece cortada; es normal que sea así por efecto del limón). Lo haremos sin dejar de batir hasta que tengamos una mezcla homogénea. 

Añadimos el colorante rojo y mezclamos.

En un vaso ponemos el bicarbonato y añadimos el vinagre. En cuanto espume lo incorporamos a la masa. 

Vertemos en el molde y horneamos a 180º durante aproximadamente 50 ó 60 minutos (cada horno tiene sus tiempos).

Cuando esté listo sacamos y  dejamos entibiar antes de desmoldar y dejar que acabe de enfriar sobre una rejilla.



Yo lo adorné con un simple glaseado hecho con una taza de azúcar glas y unas cucharadas de agua además de con unos adornos que me trajo mi hija de Sevilla. 


¡Que bueno estaba! Cuando lo haga de nuevo te pongo fotos del corte, esta vez se me fue un poquillo la olla jejejeje.