jueves, 23 de marzo de 2017

Tarta de mus de piña


Bueno, al fin puedo programar mis vacaciones.

Hoy he podido hablar con la supervisora de la planta a la que me trasladaré antes del verano y llegamos al acuerdo de cerrar mis vacaciones para el mes de octubre. ¿Te parece tarde?

Para mi es estupendo. Viviendo donde yo vivo, en Canarias, es uno de los mejores meses. Se disfruta aún de un tiempo estupendo, hay muchas menos aglomeraciones de personas en los lugares de vacaciones y los precios son aún más bajos.

Si, es cierto, voy a tener que esperar un poco (bastante) para que me llegue el descanso, pero lo prefiero.

Me encanta estar rodeada de gente, si, porque me gusta relacionarme, pero no soporto tener que levantarme al alba para poner la toalla en la hamaca si quiero reservar un sitio para coger sol, después de haber pagado un pastón por unos días de descanso.

Como dice un anuncio algo cutre de la tele "octubre va a ser me-mo-ra-ble". Esta noche mi viaje por la web será para ir sondeando sitios a los que ir. ¡Qué ganas!

Y pensando en el verano, el descanso, la playita, el sol y los menús refrescantes me viene a la mente esta tarta.

Facilísima, rápida y muy buena, sobre todo si eres una fan de la piña tropical, como yo.

Ingredientes que necesitaremos:
200 grs. de galletas tostadas
80 grs. de mantequilla sin sal
500 ml. de nata para  montar
1 sobre de gelatina de piña
1 bote de mermelada de piña
1 lata de piña en su jugo

Para el acabado:
1 sobre de gelatina de piña
100 ml. de zumo de piña o agua

Preparamos el molde que vayamos a usar. Es recomendable utilizar uno desmoldable, cubriendo la base con papel de horno.

Trituramos las galletas y las ponemos en un bol. Derretimos la mantequilla y se lo añadimos mezclándolo bien.


Extendemos esta mezcla en la base del molde y refrigeramos para que solidifique.

Escurrimos las rodajas de piña y reservamos.

En una taza calentamos, en el microondas, el jugo de la piña hasta que hierva y disolvemos en él el sobre de gelatina, dejando que entibie.


Mientras montamos la nata bien firme y cuando la gelatina esté tibia la vamos añadiendo a la nata, poco a poco, y sin dejar de batir. Si vemos que la gelatina ha enfriado demasiado y a empezado a solidificar podemos disolverla nuevamente dándole un golpe de calor en el microondas.

Volcamos la mezcla sobre la base de galletas, alisando la superficie y llevamos nuevamente al frigorífico para que cuaje.

Si la nata estaba bien fría al batirla tardará mucho menos en montar y en solidificar la gelatina.

Cuando veamos que está firme sacamos de la nevera y cubrimos con la mermelada. Esta es la que yo suelo usar porque es mucho menos dulce y está riquísima.


 Adornamos con la piña que habíamos reservado. Esta vez le añadí unos trocitos de fresa para intentar simular unas mariposas 


Para el acabado calentaremos el agua o jugo extra como lo hicimos anteriormente y diluimos el otro sobre de gelatina, dejando que enfríe un poco antes de verterlo sobre la tarta.


Llevamos nuevamente al frigorífico y dejamos enfriar un par de horas o hasta que veamos que la gelatina que la cubre ha cuajado.

Es así de sencilla, sin necesidad de horno y muy refrescante.


¿Un trocito?






martes, 21 de marzo de 2017

Mus de gofio



¡Vaya día que llevo!

Hoy el tiempo no me da para nada.

¿No te ha pasado alguna vez que dejas todo organizado de un día para otro y al final todo se trunca?

Eso es lo que me ha pasado. 

Anoche me hice un planning de lo que iba a hacer en el día de hoy: gestiones administrativas a primera hora, compras después, llegar a casa a colocar y preparar el almuerzo, después de comer hacer un curso on line del FOCAD, buscar documentación para un artículo que quiero publicar, hacer un guión de una charla para un congreso... y preparar una entrada de una tarta que llevo tiempo postergando.

Pues de todo eso sólo he podido hacer la mitad, la culpa es toda mía, claro. 

Me voy a comprar y se me pasa el tiempo sin darme cuenta. Me entretengo en la parte de libros echando un ojo a las últimas publicaciones de otras blogueras, me paso por donde están los moldes y estoy otro rato decidiendo si merece la pena comprarme este o aquél (al final no me llevo ninguno), y ya en la zona de alimentación me voy parando en algunos artículos: ¿Me llevaré esta mermelada de calabaza para una receta? ¿Quedarán bien unas cupcakes con estas galletas? ¿Habrán traído ya la crema de speculoos?.

Cuando ya el estómago me ruge pidiéndome algo de comer miro el reloj y veo que son las cuatro de la tarde ¡con razón tenía hambre!, así que me como un sandwich y me tomo un refresco en la dulcería del súper y acabo mi compra (no sin antes pasar por la sección de electrónica) y para casa.

Por supuesto la compra ha sido más copiosa de lo que tenía pensado ayer y tardo algo más en colocar y ordenar todo en la nevera y despensa.

Para cuando acabo ya está bien entrada la tarde y estoy tan casada que sólo me apetece un café y un rato de silloning.

Así que la entrada de la tarta seguirá en la recámara para otro momento. Hoy pondré una cortita para poder tener algo de tiempo para navegar por la web.

Este postre es tan fácil y tan rico que te va a enganchar. 

Yo creo, o al menos espero, que no haga falta ya explicar lo que es el gofio, tan consumido aquí en Canarias pero si aún no lo conoces mira esta otra entrada  de Bizcocho de gofio donde lo explico.


Estos son los ingredientes que vas a necesitar para prepararlo:

500 ml de nata para montar 
2 yemas de huevo
200 ml de leche condensada
4 cucharadas de gofio (yo usé de maíz, o millo como se dice aquí)

En un bol montamos la nata y reservamos.

Aparte mezclaremos la leche condensada con las yemas de huevo y el gofio.

Lo unimos a la nata y mezclamos  hasta que esté todo bien integrado.

Repartimos en los cuencos o vasitos en los que vayamos a servirlo. Yo prefiero poner pequeñas cantidades por aquello de que es mejor quedarme con ganas de repetir a que me "empalague". 


Dejamos reposar en la nevera cubiertos con film un par de horas para que coja la consistencia adecuada y ¡listos!


 ¡Ay, qué rico!





domingo, 12 de marzo de 2017

Bundt cake de fruta de la pasión (maracuyá)


Hoy he estado revisando mi nube de fotos. Tengo archivos de hace unos cuatro años. 

Cuántas cosas pasan en cuatro años...

Me he parado a reírme con las ocurrencias de mi nieta con año y medio mientras se bañaba y a media lengua pedía "más jabón... aquí... aquí..." señalando la esponja.

También con una noche de Reyes, trabajando con compañeros que, aunque ya no están en la planta, dejaron un recuerdo imborrable en mi vida: Gaël. Jéssica, Yoyo... ¡Cuánto nos reímos esa noche!

Son muchas las personas que he conocido en los cuatro años que llevo en la planta de Lesionados Medulares, tantas que no podría decir si son más de cincuenta, de setenta o cien, Unas pasaron por allí de manera fugaz y con otras tuve la oportunidad de compartir más momentos, buenos, no tan buenos y algunos muy duros. 

¿Por qué este ataque de nostalgia ahora? Pues muy simple. En pocas semanas se hará efectivo el traslado que he solicitado. Seguiré ejerciendo mi profesión, pero con otro tipo de pacientes. Estamos en  plena fase de movilidad interna y yo he solicitado traslado a la planta de Onco-hematología.

¿Los motivos del cambio? Simplemente porque a mi me gusta estar en continuo proceso de reciclaje, sobre todo profesionalmente. Me gusta aprender. Siento la necesidad de ir a trabajar con el interés y la curiosidad de saber que nueva enseñanza me deparará el turno.

Es cierto que cuando se trabaja en sanidad esto es algo que dura toda la vida laboral, estés donde estés, pero a mi me gusta darle la vuelta a la tortilla, completamente, de vez en cuando, y ya tocaba.

Pues bien. haciendo repaso a todas las fotos de estos años me encontré con las de este bundt cake. ¿Que mejor receta para acompañar esta reflexión que una hecha con la fruta de la pasión? Porque para ser un buen profesional en un entorno como el nuestro muchas veces es la pasión por lo que haces el mejor motor para atender a los que nos necesitan.


Estos son los ingredientes que necesitaremos para prepararlo:

250 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
300 grs. de azúcar
100 ml. de pulpa de fruta de la pasión (yo la compro congelada)
4 huevos G
200 ml. de nata para montar
50 ml. de leche semidesnatada
350 grs. de harina simple de trigo
1 cucharadita de bicarbonato sódico

Para el glasedado:
Una taza de azúcar glas
2  ó 3 cucharadas de zumo de fruta de la pasión

Prepararemos nuestro molde engrasando y espolvorando de harina si fuera necesario. Si usas uno de silicona normalmente no hace falta hacerle nada, aún así yo prefiero untarlo con un poco de aceite para facilitar el desmoldado.

Ponemos a calentar el horno a 180º y comenzamos.

En un cazo pondremos la pulpa de maracuyá con la mantequilla y el azúcar y calentamos, a fuego bajo hasta que el azúcar se haya diluido. 

Dejamos enfriar antes de pasarlos a un bol e ir añadiendo los huevos, uno a uno, mientas vamos batiendo.

Tamizamos juntos la harina y el bicarbonato y lo incorporamos a la mezcla de dos veces, batiendo suavemente y añadiendo entre parte y parte la nata y la leche.

Cuando tengamos una mezcla homogénea la vertemos en el molde que teníamos preparado y horneamos a 180º durante unos 40/45 minutos aproximadamente, o hasta que veamos que al pincharlo con un palillo este sale limpio. El tiempo dependeré mucho de nuestro horno. Ya lo he comentado otras veces, cada uno tiene su personalidad.

Dejamos entibiar antes de desmoldarlo y pasarlo a una rejilla para que acabe de enfriarse.


Para acabarlo prepararemos el glaseado mezclando en una taza el azúcar glas con el zumo. Iremos añadiendo cucharada a cucharada hasta conseguir una textura adecuada para poder pintar nuestro bizcocho con él. Yo normalmente pongo un par de cucharadas y luego voy añadiendo cucharadita a cucharadita hasta acabar.

Cubrimos nuestro bunt con el glaseado y ya lo tendremos listo para degustar.


Como puedes ver por las fotos, no sólo preparé un bundt cake. Como salía bastante mezcla preparé unos mini bunt cakes con la que me sobraba del molde.


Sea en grande o pequeño es una delicia, te lo aseguro.